Con palabras de este mundo












Decir con palabras de este mundo
que partió un barco de mí llevándome.
A. Pizarnik




Cuando los síntomas remiten
me obligo a caminar por la orilla del mar.

Voy hasta los restos de un naufragio.

Un amasijo de hierros podridos y retorcidos,
una libélula aplastada
contra las rocas de sedimentación.

Me esfuerzo por reconstruir
la forma original.

Voy levantando de la arena
las planchas y los remaches
la pala del timón comida por el salitre
la soga de cáñamo retorcido del ancla

el ancla no la encuentro
pero no importa

(algunos poemas de este libro pueden servir a efecto de tal)

levanto las bordas
el castillo de popa
el puente de mando
pinto un nombre en la proa: Lázaro II.

No tengo champagne,
le tiro con un tetrabrick que encuentro por ahí.

Lázaro, buen marinero, parte.

Y no me lleva, el muy hijo de puta.

Una figura aparece en la parte más alta del castillo.
Creo que es Alejandra Pizarnik.

Me saluda con un pañuelo
o una bolsita de nylon
de esas que el viento
engancha generosamente
en cada arbusto estepario.

Me siento levemente incómodo:
este naufragio
es un Sitio Histórico Municipal.

La multa por resucitar naufragios
es impagable.


de El mal de la época (inédito)



1 comentario:

carlos blasco dijo...

me ha pasado, no en el mar, no con barcos... pero en el desierto hay naufragios que visitar cuando uno anda sí también. está gueno.