Ya se sabe: por una línea razonable
o una recta noticia hay leguas de insensatas cacofonías,
de fárragos verbales y de incoherencias.

(Yo sé de una región cerril cuyos bibliotecarios
repudian la supersticiosa y vana costumbre
de buscar sentido en los libros y la equiparan
a la de buscarlo en los sueños
o en las líneas caóticas de la mano…)

J. L. B.
La biblioteca de Babel






Segunda traducción




“Fuo wei yeua oklep
mnoue Saref
af gere koasu
Gohj koasughah, ddfae
Idded, iyui, yuara eva
utio webb kurth vak”

(fragmento)


“Ella peinaba alegremente
los cabellos de la Tierra,
y después los iba nombrando:
álamo, ciprés, alerce, abedul,
decía por lo bajo
y era como una poderosa canción
que iba enseñando a los pájaros más sencillos
(los gorriones y las calandrias
no la olvidaron todavía)

Bajo los pliegues de su vestido
escondía las sombras
que huían del mediodía
y entonces en el mundo había sol
y había luz inundando la tierra
y el cielo era como un río vertical
que fluía en las dos direcciones predilectas
del hombre.

Ella recorría con dedo suave
las líneas de su mano
y en el mundo nacían caminos.

Ella se bañaba
en los ríos invisibles del aire
y el perfume era como un bosque de aromos
creciendo en el pecho.

Ella era buena con nosotros
y con el mundo.

Pero la matamos.
Con espadas de bronce.
Con piedras en las que brillaba el cuarzo.
Con afiladas hojas de basalto.

Todavía no sabemos
por qué
la matamos.

Todavía esperamos que vuelva.”


"Torre de Babel" por Brueghel, el Viejo (detalle)



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