Animales




















Un gato negro.
La noche se mueve
sobre la noche.



Un perro ladra.
¿Por qué me hiere, callada,
la lejanía?



Zumba la mosca.
El poeta desespera.
Zumba la mosca.



Con leves pasos
los gatos nos recuerdan
ese otro mundo.



Mirar el fondo
de los ojos de un perro
como un espejo.


El viento y la flor
sisean nombres secretos.
La abeja lo sabe.



La libélula,
correo transparente
de las tormentas.


Detrás del arcoiris
pasan claros flamencos.
¡Fiesta en el aire!
(a mi hijo Martín, que aún los recuerda)


Barcos sin faro.
Faltan las luciérnagas
en el verano.

1 comentario:

Chelo Candia dijo...

Tuve un gato igual al de la foto que lo llamé Yerry . Le puse Yerry por los dibujitos de Hanna-Barbera, Tom y Jerry.
Lo que pasa es que Tom nunca me pareció un buen nombre de gato.
Después lo maté. Y le escribí una canción que nunca tuvo música, pero si tuviera, sería un Heavy Metal ochentoso. El título de la letra fue "Estuve loco cuando asesiné a Yerry". No lo maté directamente, sino que, digamos, murió por mi culpa. Se comió el polvo blanco que le puse a unas hormigas que entraban a la casa por un increíble agujero en los ladrillos, desde el patio. Dicen que los gatos no mueren por eso. Pero mi Yerry si. No se la bancó.
Mi hermano mayor lo enterró en secreto al otro día sin decirme nada. Igual, me entere unos días más tarde. Yo tendría unos siete u ocho años.
Sobre este hecho tengo dos dudas que quizás nunca llegue a dilucidar:
1- qué hacía yo, tan chiquito, manipulando veneno para hormigas, y
2- cómo es que a esa edad, escribía canciones.

jé.