¡Oh, la vida era un acordeón desplegado!

























GORJEAR TREPADO AL RINOCERONTE.
CONVERSACIÓN ENTRE DOS ANCIANOS.

por Alberto Muñoz

"Pero lo que trato de acentuar con esto es mi alegría al poder gorjear trepado al rinoceronte."
De una entrevista a George Steiner realizada por Ronald Sharp.


- Hablemos del destino: honrarás a tus ojos o paparás moscas.

La voz que se pronuncia puede venir de cualquier lado. Todo es oracular en Plaza Irlanda.
Unos hombrecitos sentados en un banco persiguen con los ojos la bisectriz de un tablón armado sobre la falda de una adolescente. Miran con el ojo perplejo de la vejez. Sus míseras jubilaciones no alcanzan para oscurecer sus ralos cabellos diseminados por el cráneo.

¡Oh la vida era un acordeón desplegado!

Ven pasar a un joven atrevido que corre para entrenar su columna -¡hieden!- comentan los viejitos.

- La música de rock los ha vuelto locos. Ellos son simples productos de la abogacía.
- ¡Mira aquello Juan aquello que no se mueve ¿no deberíamos hacer algo por eso que esta ahí quieto?
- Recuerdo que una vez tuve una princesa en las rodillas. Fue en San Luis...
- A mí me gustaría formar una pequeñ
a logia no se bien para qué pero deberíamos enrolarnos. No tiene demasiado sentido estar en esta plaza. Tendríamos que armarnos de palos y enfrentarnos con cada cosa que pase por delante nuestro.


¡Oh la vida era un acordeón desplegado!


- Deberíamos tirar migas para que vengan a nuestros pies y partirles la cabeza con nuestros frascos de tintura.
- Yo conservo aún el honor en el apellido.
- ¿Te conté que tuve en San Luis unas rodillas donde senté a una princesa?
- ¿Tienes idea Juan de cuánto resiste una sábana sin lavarse?
- He decidido no teñirme más estas putas canas voy a tirar a la mierda el frasco de tintura caoba si es necesario que me confundan con un pedazo de nieve.
- O con un hueso caracú...
- Si. Si es necesario con un pedazo de la puta nieve.

¡Oh la vida era un acordeón desplegado!

- Hablemos del destino: honrarás tu cara o entrarás en la línea de sombra.

La voz que se pronuncia pareciera venir de una estatua o de un ave del paraíso. Todo es oracular en la Plaza Irlanda.

Ven caer la tarde como precipitada de una escalera mecánica.

- El Renault Gordini era mejor que cualquiera de estos catafalcos. Si tuviéramos que reírnos de algo lo haríamos de esos nuevos guardabarros de plástico.
- Ella era Miss San Luis. No cualquiera sentó a una reina hablándole de Gluck. Estaba en mis rodilla con la misma incomodidad con que estoy yo ahora en el banco de madera de la plaza.
- ¿No deberíamos hacer algo por eso que esta ahí tan quietito? Juan ¿no deberíamos empezar ahora a atender esas cosas?
- ¡Enrolarnos en un ejército de hombres que abandonan el teñido! ¡hacer estallar de una vez por todas los frascos contra la vereda pública!
- ¿Y si buscáramos un rinoceronte para montarlo como hacen esos pájaros amarillos que gorjean avisando del peligro?
- Si. Si es necesario... como un pedazo de la puta nieve.

¡Oh la vida era un acordeón desplegado!


1 comentario:

Bel Brunacci dijo...

Ei, Bruno, receba minhas congratulações pelo prêmio Casa de las Américas! E obrigada pela gentil manifestação em meu blog. Abraços.